Tras realizar el análisis de los otros dos equipos no podíamos dejar sin repasar los resultados cosechados por nuestro equipo "A". Todo el equipo lo formaban grandes jugadores en los que teníamos total confianza y grandes esperanzas, y no nos defraudaron. Realmente, se trataba de un equipo de gala.
Rodrigo de las Heras ya no es “un niño”, ahora es
todo un rival a temer y un jugador que todo equipo debería querer tener.
Comprometido con el equipo y gran compañero, eso aparte de gran jugador. A poco
de lograr un pleno estuvo, sin duda su gran subida de elo es más que merecida,
e incluso sigue teniendo poco elo para lo que realmente se merece.
Extraordinario trabajo.
Guzmán Salazar era el que cerraba el equipo pero
no por eso teníamos menos confianza en él. Sabíamos de sobra que iba a dar todo
de sí y que iba a aportar puntos al equipo. No nos equivocamos. Demostró que
estaba a la altura de nuestras expectativas, tan solo perdió uno de los
encuentros que disputó. Nada mal torneo, la verdad. A seguir jugando y a seguir
logrando experiencia para futuros torneos.
Jorge Tapia tenía menos confianza en sí mismo que
nosotros en él. A este “nuevo” fichaje (decimos lo de nuevo porque es un viejo
conocido, pero nuevo en Martintxo, que nos alegra que regrese a los tableros)
le falta un poco de rodaje, pero el talento y las ganas las traía de casa. No
lo hizo nada mal cuando tan solo los primeros del ranking lograron vencerle. Un
buen regreso que esperamos que le motive para seguir por muchos años más.
Aunque no fue el torneo de Ruslán Llave, logró
sacar el 50% de los puntos. No todos los torneos se nos dan igual de bien ni
estamos igual de motivados. Esperamos que vuelva a encontrar la motivación, la
ilusión y las victorias en su nueva etapa.
Rubén Pomares es sin duda un ejemplo a seguir
como jugado de equipo, le duelen más las derrotas por poder perjudicar al
equipo, que por perder él individualmente. Empezó el torneo de una forma ejemplar,
intratable estaba, pero era complicado mantener ese ritmo y nivel. Quedar
invicto en este torneo no es nada fácil. Solo dos personas lograron vencerle y
fueron los equipos que quedaron en primer y en segundo lugar. Así que nada que
reprocharle.

A Aritz Morante le tocaba sufrir de primer
tablero, enfrentarse ronda tras ronda a los mejores de cada equipo. Pero ¿quién
mejor que el para desempeñar ese papel? Este año ha demostrado ser un gran líder
de equipo, ser un referente y apoyo para sus compañeros además de un jugador de
alto nivel. Las cinco victorias conseguidas de primer tablero abalan lo
anteriormente dicho.
La suma de todos ellos hizo posible estar
temporalmente en primera posición; lograron hacernos soñar, disfrutar y sufrir
cada ronda. Sin duda un equipo de envidia, muy jóvenes y muy talentosos. Un
equipo del que sentirse orgulloso y un tercer puesto muy merecido. ¡Muchas
felicidades!
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